Yo viajo todos los días. Instalada en el más común de los lugares comunes, puedo decir que lo hago cada noche al tomar mi libro y convertirme, al menos por unos minutos, en otra. Disfrazada he descubierto rincones de ciudades que mis ojos no han visto, desde Alifbay hasta Zemrude. He caminado con Auster por las calles de Nueva York, me he maravillado con los relatos de los habitantes de Comala, he volado con El Principito de planeta en planeta y he corrido sin cansarme la larguísima distancia que hay entre la Tierra de Nunca Jamás y el País de las Maravillas.
Además de la sonrisa de mi madre, no hay nada que atesore más que esos recorridos. Es por eso que decidí dedicar este espacio a ellos, en un intento por compartir aquello que, de cierto modo, le da sentido a mi vida. Bienvenidos. Estoy segura que siempre habrá alguien dispuesto a empacar sus maletas y emprender el viaje conmigo.

9.17.2008

Sir Ahmed Salman Rushdie nació en Mumbai, India, en 1947. En 1975 publicó su primera novela, "Grimus", y a partir de entonces no ha dejado de maravillar a sus lectores. Aunque durante sus primeros años su trabajo estuvo centrado en el subcontinente indio, Occidente no tardó en comenzar a cautivarlo. Dejó la India en 1961 para estudiar en el Reino Unido.

El 26 de septiembre de 1988, día de publicación de “Los versos satánicos”, su vida cambió radicalmente. La novela generó una gran polémica y, más allá de ello, desató la furia de algunos grupos fundamentalistas islámicos. Bastaron pocos meses para que el libro fuera censurado en la India, Bangladesh, Sudan, Sudáfrica, Sri Lanka, Kenya, Tailandia, Tanzania, Indonesia, Singapur y Venezuela.

En los Estados Unidos e Inglaterra hubo decenas de amenazas de bomba para las librerías que tenían a la venta el controversial libro, algunas de las cuales fueron cumplidas. El 14 de febrero de 1989 el Ayatolá Ruhollah Jomeiní, máximo líder religioso de Irán, emitió una fatwa (el edicto religioso más alto para los musulmanes) que ordenaba el asesinato de Rushdie y de todo aquel editor que osara publicarlo. De manera particular, Jomeiní acusó al escritor de blasfemia contra el Islam y del pecado de apostasía o abandono de la fe islámica. Diez días más tarde, el Ayatolá ofreció una recompensa de tres millones de dólares estadounidenses para quien lograra asesinarlo.

Lamentablemente, fueron muchos los que decidieron seguir este mandato, y en el transcurso de aquellos años los traductores de Rushdie al japonés, al italiano y al noruego fueron atacados de manera brutal (el japonés incluso fue asesinado). El músico Yusuf Islam (antes Cat Stevens) se expresó públicamente a favor de la fatwa.

Salman Rushdie aprendió a callar. Aprendió a vivir bajo vigilancia constante, a mudarse varias veces al año y a perderse en plazas y jardines. Bajo la protección del gobierno británico, en 1991 publicó un ensayo, “De buena fe”, en el que afirmó su respeto por el Islam que intentaba calmar la rabia de sus críticos.

Tuvieron que pasar casi diez años para que, en un contexto de resarcimiento de las relaciones diplomáticas entre el Reino Unido e Irán, el gobierno iraní se comprometiera públicamente a no incentivar al asesinato del escritor. Poco después Rushdie declaró que no es practicante del Islam ni de ninguna otra religión y que se arrepentía de haber asegurado que lo era, orillado por el miedo, algunos años atrás. Fue entonces cuando decidió dejar de vivir oculto.

Hoy Salman Rushdie está más vivo que nunca. Después del largo episodio de “Los versos satánicos” vinieron mucho más libros: “El último suspiro del moro” (una de mis novelas favoritas), “Haroun y el mar de historias”, “La tierra bajo sus pies” o “Shalimar, el payaso” son algunos de ellas. Volvió a casarse y a divorciarse dos veces más, mujeres hermosas e hijos incluidos.

Originalmente, hoy tenía intención de contarles sobre el viaje que recientemente hice con Haroun, pero no podía dejar pasar la oportunidad de hablar sobre un hombre que vive para demostrar que los escritores son la especie más difícil de silenciar.

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